Daniel Malik - La Tasca “El Pollo”

Daniel Malik, (alumno de Español avanzado), nos cuenta una divertida historia sobre su primeras visitas a España. En su relato, Daniel nos conduce a través del tiempo y describe los placeres de la provincia de Castellón cuando era niño, adolescente y joven adulto. Las espectaculares playas de Benicassim, así como también una de las tascas más emblemáticas de la región, sirven de marco de referencia para esta aventura.

La primera vez que fui a España fue durante mi infancia. Tenía cinco o seis años y mi familia y yo fuimos a Benicassim donde mi abuelo tenía un apartamento. Como era el décimo piso la vista panorámica del balcón era fantástica. Como era un niño nunca había estado en un edificio tan alto. Estaba situado al lado del mar y por supuesto íbamos cada día a la playa para bañarnos, jugar y descansar. Para comer íbamos muchas veces a la tasca “El Pollo” donde tenían un pollo riquísimo. Hasta hoy no conozco un sitio mejor para comer pollo. Por la tarde recuerdo que jugaba al fútbol con los niños del portero. No sabíamos nada de la lengua del otro y comenzábamos a enseñarnos algunas palabras.


Pues, las vacaciones en España nos encantaban a mi familia y a mí, y volvimos muchas veces al apartamento de mi abuelo durante mi infancia. Por consiguiente yo seguía captando impresiones de un país bellísimo y de su gente tan amable.


Un día mi familia y yo junto a mi abuelo fuimos a un restaurante de pescado al Grao de Castellón para encontrar a un amigo de mi abuelo. La verdad es que no me gustaba la comida aunque normalmente como pescado: Sepia y pulpo y otros moluscos de la gran variedad de especies del mar me parecían monstruos pequeños y no me gustaba la idea de comer monstruitos. Hoy por hoy no como ni pulpo ni sepia. Pero el amigo de mi abuelo me encantaba. Era un hombre seguro de sí mismo y tenía un sentido del humor maravilloso. Además, era muy amable con los niños y, mi hermano y yo nos llevábamos muy bien con él. Me acuerdo que a mí el amigo de mi abuelo me parecía muy español.


La próxima vez que lo vi fue en la tasca “El Pollo”. Allí también la comida me encantaba. Cuando estábamos comiendo un pollo riquísimo, mi abuelo y su amigo nos contaron a mi familia y a mí unas historias de sus viajes por España. Una vez, ellos alquilaron un coche en Valencia para ir a Barcelona. Mi abuelo conducía y cuando giraron una calle estrecha en Valencia, oyeron un ruido descomunal. Su amigo le dijo a mi abuelo que tenían que parar pero él le replicó que no era nada y siguieron. Tras 300 kilómetros más los dos llegaron a Barcelona. Bajaron y miraron el coche por primera vez desde su arranque en Valencia. La causa del ruido ahora era manifiesta. A la derecha en la parte trasera del coche, ya no había ninguna parte del guardabarros. Lo habían perdido en Valencia.


Entre estos primeros viajes a España en mi infancia y el siguiente habían transcurrido unos años. Cuando tenía 18 años fui a mi abuelo para preguntarle si podría ir a su apartamento en España junto con unos amigos míos. Él estaba un poco escéptico porque cuatro jóvenes determinados a experimentar el mejor viaje de toda su vida no le parecía una idea muy buena. Además, queríamos ir a España en coche y yo solo tenía mi carné medio año. El mayor de los cuatros lo tenía 9 meses. Sin embargo, al final mi abuelo nos dejó su apartamento. Creo que se acordó cuando había sido joven una vez.


Sin duda, el viaje fue genial. Sólo llevábamos tres días en España y nos encontramos con unas chicas españolas. Fuimos a muchas fiestas. Una vez, después de una fiesta me desperté con una resaca increíble. Sentí como las olas del mar retumbaban en mis oídos. Cuando abrí mis ojos vi la tasca “El Pollo”. A mis espaldas oí como las olas de mar bramaban. Probablemente en algún momento cuando volvía a casa debí pensar que la playa era un buen sitio para descansar. Sólo el descanso duró hasta la una de la tarde. Evidentemente durante mi descanso me dormí. Cuando me levanté quitándome la arena de mi ropa, la gente me miraba con cara de sorpresa. Fui rápidamente a casa porque la situación era un poco embarazosa. No me gustaba la imagen en la que parecía un típico turista a la gente. Luego, mis amigos españoles me dijeron que la resaca española era una cosa bastante normal, especialmente en verano. Le podía ocurrir a cualquiera. Después de este viaje volví a España muchas veces. Regresaba no sólo por el sol, la playa y las fiestas sino también por la gente, la lengua, la cultura. Ahora estoy en Benicassim otra vez. Pero no vivo en el apartamento de mi abuelo aunque podría. Vivo en la casa de su amigo. Él y su esposa son maravillosos. Les estoy muy agradecido y también a mi abuelo. Mi abuelo no podía imaginar que los asuntos en España me fueran tan bien, pero él lo habría hecho posible de cualquier manera. Y estaría feliz de eso.


Hoy voy cada día desde Benicassim hasta Castellón para mejorar mi castellano en un centro de idiomas. A la vuelta el autobús va por las Playas de Benicassim. La tasca “El Pollo” todavía está. Cada vez que la veo, sonrío.

Daniel Malik

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